NO a la Constitución Europea

Artículo III-319.1

Sin perjuicio de las demás disposiciones de la Constitución, y en particular de los artículos III-316 a III-318, la Unión llevará a cabo acciones de cooperación económica, financiera y técnica, entre ellas de ayuda, en particular en el ámbito financiero, con terceros países distintos de los países en desarrollo. Estas acciones serán coherentes con la política de desarrollo de la Unión y se llevarán a cabo conforme a los principios y objetivos de su acción exterior. Las acciones de la Unión y de los Estados miembros se complementarán y reforzarán mutuamente.
 
Este precepto constitucional pretende tranquilizar la conciencia de los burócratas europeos. Conocedores de que sus predadores aranceles y sus subvenciones a la agricultura provocan miles de muertes cada año en el Tercer Mundo, incluyen este artículo en el que parecen decididos a inundar de millones a los países subdesarrollados.
 
Pero como clamorosamente se quejaba P. T. Bauer, la ayuda externa es un excelente método para transferir dinero de los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres.
 
El desarrollo de los países pobres no vendrá ocasionado gracias a las dádivas de los Estados europeos, sino a la libertad comercial que les permita especializarse en productos intensivos en trabajo, precisamente aquel factor en el que tienen ventaja comparativa. Sólo así, será posible una progresiva acumulación de capital que aumente la productividad marginal del trabajo y, por ende, sus salarios. Únicamente si los eurócratas permiten que el capital y las mercancías fluyan libremente, de Europa hacia África, pero también de África hacia Europa, estaremos ayudando a erradicar el hambre y la pobreza en el mundo.
 
Las transferencias estatales siempre tienen lugar entre gobiernos; son los gobiernos de los países pobres quienes manejarán, en un sarao intervencionista totalmente inútil, nuestro dinero. Un conchabeo vergonzoso entre los burócratas de uno y otro lado que no deja espacio para el progreso económico de los ciudadanos.
 
Eso sí, el negocio intervencionista les sale redondo a los políticos. Por un lado, imponen aranceles que empobrecen al agricultor tercermundista y engordan la barriga al ineficiente agricultor europeo. Por otro, deciden entregar nuestro dinero a los corruptos gobiernos africanos.
 
¿Y qué papel jugamos nosotros los ciudadanos europeos? Por un lado, los productos agrícolas nos resultan por obra y gracia de la Unión Europea más caros,  por otro, pagamos además las subvenciones a nuestros agricultores para que sigan produciendo más caro que los del Tercer Mundo y, por último, nos vemos obligados a sostener y financiar a los gobiernos de esos países. Negocio redondo.

Artículos

Estos son algunos de los artículos de la Constitución Europea con las razones de nuestra negativa a votarlos a favor:

I-1.1, I-3.2, I-3.3,4, I-48 y II-88, I-54.1, II-112.1, II-62, II-69, II-74.2, II-77.1, II-80, II-81 y II-83, II-81.1, II-83, II-91.2, II-94, III-128, III-151.1, III-162, III-186.1, III-233.5, III-271.1, III-278.1, III-282.1, III-319.1, ...

Enlaces

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Campaña británica por el no
Europa, así no
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