“Será incompatible con el mercado interior y quedará prohibida […] la explotación abusiva, por parte de una o más empresas, de una posición dominante en el mercado interior o en una parte sustancial del mismo.
Tales prácticas abusivas podrán consistir, particularmente, en:
a) imponer directa o indirectamente precios de compra, de venta u otras condiciones de transacción no equitativas;
b) limitar la producción, el mercado o el desarrollo técnico en perjuicio de los consumidores;
c) aplicar a terceros contratantes condiciones desiguales para prestaciones equivalentes, que ocasionen a éstos una desventaja competitiva."
CONTRA-ARTÍCULO III-162
Siguiendo el decreto de este mismo artículo, lo realmente “incompatible con el mercado interior” es la propia UE.
Sólo los estados de la UE pueden:
a) “imponer directa o indirectamente precios de compra, de venta u otras condiciones de transacción no equitativas”. El mercado cuando impone un precio que no está en consecuencia con las decisiones del consumidor cierra. El estado las bonifica con subvenciones, monopolios estatales o monopolios concedidos a la empresa privada (privilegios a amigos del estado).
b) Sólo el estado es capaz de “limitar la producción, el mercado o el desarrollo técnico en perjuicio de los consumidores”. Continuamente lo hace con tarifas e impuestos a los productos extranjeros y nacionales.
c) Nadie más que el estado tiene la capacidad de “aplicar a terceros contratantes condiciones desiguales para prestaciones equivalentes, que ocasionen a éstos una desventaja competitiva”. Los estados firman contratos unilaterales que cambian cuando quieren creando una continua “desventaja competitiva” para los empresarios y comunidad y una continua “ventaja competitiva” para los políticos. Estas “condiciones desiguales” se llaman leyes y regulaciones que siempre crean ganadores y perdedores.
Cuanta más regulación del estado, mayor desventaja competitiva
para el individuo, trabajador y empresario.
Estos son algunos de los artículos de la Constitución Europea con las razones de nuestra negativa a votarlos a favor:
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