La Unión incluirá una unión aduanera, que abarcará la totalidad de los intercambios de mercancías y que supondrá la prohibición, entre los Estados miembros, de los derechos de aduana de importación y exportación y de cualesquiera exacciones de efecto equivalente, así como la adopción de un arancel aduanero común en sus relaciones con terceros países.
En principio, el derrumbe de las barreras internas al comercio entre países aparece como una medida extraordinariamente liberal. No en vano, esta libertad interna de circulación de capital, mercancías y personas le ha valido a la Unión Europea el calificativo de “Europa de los mercaderes”
La realidad, no obstante, es mucho más compleja y hostil. La filosofía que se esconde detrás de las Uniones Aduaneras no es la del libre comercio, sino la del autárquico autoabastecimiento frente a enemigos externos. Las Uniones Aduaneras no se crean para facilitar el intercambio de mercancías, sino para fortalecerse frente al exterior. La ideología imperante detrás de los bloques comerciales es la de un atroz neomercantilismo.
Esto se ve claramente reflejado en el arancel exterior común. Si el objetivo de la Unión Europea hubiera sido, efectivamente, el de eliminar las barreras arancelarias entre sus miembros, hubiera creado una zona de libre comercio, donde cada país sigue fijando sus propios aranceles frente a terceros, y no una Unión Aduanera, con un arancel exterior común.
El problema práctico para los burócratas de las zonas de libre comercio es el fenómeno conocido como “huida de comercio”, esto es, si España y Francia forman una zona de libre comercio y tienen unos aranceles frente a Italia del 5% y del 10% respectivamente, los italianos que quieran vender sus productos en Francia los introducirán a través de España.
Esta realidad haría que, a medio plazo, Francia rebajara su arancel al nivel español. En otras palabras, las zonas de libre comercio favorecen la libertad comercial. No así las Uniones Aduaneras que pretenden bloquear este fenómeno y aislar a los países no integrados.
La Unión Aduanera Europea, en definitiva, boicotea el comercio mundial, imponiendo aranceles excesivos, que en algunos casos rondan el 80%, para proteger a sus agricultores ricos frente a los países subdesarrollados –hundiendo todavía más en la miseria a estos países. La Unión Europea sigue sumida en las ideas mercantilistas, no en las del libre comercio.
Estos son algunos de los artículos de la Constitución Europea con las razones de nuestra negativa a votarlos a favor:
© 2004-2005 Red Liberal